Bioplaguicidas: la solución alternativa de los plaguicidas

Bioplaguicidas: la solución alternativa de los plaguicidas

Los plaguicidas son utilizados para ahuyentar o eliminar a los insectos de las plantaciones y cultivos. Sin embargo, su composición mayormente de químicos y sustancias tóxicas causan daño no solo al medio ambiente, sino a animales y personas que entran en contacto con ellos.

A pesar de que los plaguicidas acaban con animales e insectos que pueden ocasionar enfermedades a los seres humanos, son altamente tóxicos. Los plaguicidas pueden afectar al ser humano a  través de las plantas, frutas, cereales, etc., donde son usados. Utilizar estos químicos debe hacerse con mucho cuidado y responsabilidad, pues pueden causar intoxicación.

Los plaguicidas también dañan el medio ambiente. Crean desequilibrios en los ecosistemas al acabar con los insectos que funcionan como alimento para aves, reptiles y algunos mamíferos.

Los químicos que los componen van a parar al aire e incluso en los ríos, debido a que sus residuos no son fácilmente disolubles. Los residuos de los plaguicidas son fácilmente asimilados por un microrganismo llamado plancton.

El plancton en una cadena alimenticia supone el  eslabón más bajo. El plancton funciona como comida para peces, estos últimos son comida de humanos. Por lo que el tóxico podría llegar a contaminar todos los eslabones de una cadena alimenticia.

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Tipos de plaguicidas

Bioplaguicidas: la solución alternativa de los plaguicidas

Los plaguicidas se clasifican según su composición química, y pueden existir más de 500 productos diferentes que cumplan esa función.

Plaguicidas clorados

Creado en el año 1945 después de la Segunda Guerra Mundial, este plaguicida tiene moléculas solubles en grasas. Y tiene la desventaja que estas moléculas son estables, por lo que pueden durar mucho tiempo en el ambiente.

Lo peor es que puede ingresar a los organismos de animales y seres humanos a través del alimento que haya sido rociado con él. Genera principalmente intoxicación en el hígado. Está prohibido en algunos países y en Argentina es ilegal su uso, pues por ley está prohibido.

Plaguicidas fosforados

Estos plaguicidas son altamente tóxicos, tanto que se recomienda su uso en bajas dosis. Su acción dura menos que la de los clorados. Pero al entrar en contacto con la piel genera daños graves en ella. Está prohibido en varios países del mundo, sin embargo, su bajo costo permite que aún se siga utilizando en algunos lugares.

Carbamato

El carbamato es un compuesto químico tóxico, y aunque sus efectos se asemejan a los plaguicidas fosforados, estas sustancias pueden afectar negativamente la salud general de las personas. El carbofurano  y el aldicarb son plaguicidas que contienen dicho componente.

Piretroide

El piretroide es una sustancia que se obtiene de los crisantemos, y es usada como plaguicida natural. Ya que su efecto se deshace fácilmente, es combinado con bromo o cloro, lo que lo vuelve un agente tóxico para el ambiente y la salud. La deltametrina y la cipermetrina son plaguicidas a base de piretride.

Bioplaguicidas una alternativa ecoamigable

Bioplaguicidas: la solución alternativa de los plaguicidas

Los bioplaguicidas han tomado auge en los últimos años. Estos se debe a que con su bajo costo pueden mantener libre de insectos los cultivos sin generar, además, daños significativos al medio ambiente.

Pese a que los plaguicidas pueden acabar con millones de insectos en poco tiempo y son bastante económicos, los efectos que tienen sobre la salud humana y el medio ambiente han comenzado a causar preocupación.

Otro factor que ha generado el interés en los bioplaguicidas, es el hecho de que los insectos han desarrollado resistencia a los plaguicidas. Lo que ha traído como consecuencia utilizar más tóxico en los campos.

Entre los fungicidas o plaguicidas orgánicos podemos encontrar el spray de ajo, el aceite de naranja, spray de chile, una combinación de ajo y cebolla. Sin embargo, el uso de animales que pueden acabar con las plagas está tomando auge:

Agricultores de China, Japón, Francia e Irán, utilizan patos como plaguicidas naturales

Los patos ya habían sido usados como fungicidas naturales en la historia de la humanidad. Esta práctica está popularizándose de nuevo en los países debido al daño que los plaguicidas están causando al medio ambiente.

Se crían patos que son puestos en los campos de arroz,para que estos se coman la maleza y los insectos. Además, se obtiene otra ventaja: las heces de los animales funcionan como fertilizantes para las plantaciones.

Al momento de cosechar, los patos deben ser retirados porque de lo contrario se comerían el arroz. Sin embargo, esto no es impedimento para utilizar los patos como una alternativa a los plaguicidas. Los fungicidas son más de 500 tipos los que existen y se usan alrededor del mundo.

Estos métodos más naturales ayudarán a reducir el uso de los pesticidas, que como ya sabemos pueden permanecer en el medio ambiente durante años. Ocasionando daños no solo a los animales y al medio ambiente, sino también a los seres humanos.

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